Te cambio mi café por tu sonrisa

 

 Algunos voluntarios de la Asociación de Familias Numerosas de Tres Cantos participaron el día 19 en la actividad solidaria del año en colaboración con Cooperación Internacional. Seis jóvenes de 17 y 18 años repartieron cafés durante toda la mañana del sábado a la gente sin hogar de las calles céntricas de Madrid. El recorrido iba desde Ópera hasta Príncipe Pío y, durante este paseo, Roberto, Sandra, Mónica, Beatriz, Lorena y Nacho fueron ofreciendo a las personas sin techo pasar un rato en compañía mientras les daban de desayunar. Entre ellos estaba yo (Nacho) y por eso voy a contar aquí cómo vivimos esa mañana y algunas reflexiones que me surgieron a raíz de esta actividad.

La experiencia resultó muy gratificante para todos los que participamos y nos enseñó muchas cosas. Durante toda la mañana nos fuimos dando cuenta de que esa gente, en muchos casos, no ha elegido vivir de esa manera, sino que no ha podido afrontar un cúmulo muy grande de desgracias al mismo tiempo y eso les ha llevado a su situación actual. Son gente que ha pasado una racha muy mala y ha tirado la toalla, o que lo ha perdido todo.

Esta actividad solidaria nos muestra que con muy poco esfuerzo podemos ayudar mucho a la gente. El desayuno era una excusa para acercarse a charlar con estas personas que, la mayoría de las veces, solo necesitan un poco de compañía y una conversación normal con alguien. Nos invita a reflexionar también acerca de los prejuicios que hay extendidos en la sociedad a la hora de tratar con esta gente (cosa a evitar por muchos) y de referirse a ellos. Para muchos son delincuentes y gente de mal vivir, pero en el fondo ¿Qué es lo que les ha hecho así? Nosotros. La gente está muy influida por lo que su entorno social espera de ella. Desde su forma de percibir el mundo, hasta sus aspiraciones en la vida se ven condicionadas por ello. Realmente merece la pena dejar la vagancia a un lado durante una mañana y tratar de ayudar a los que lo necesitan en estos momentos. Dejemos de estar sentados leyendo un periódico y sacando juicios y conclusiones que, con cierto tono de indignación, critican la situación y pretenden cambiar algo… si “estuviese” en el poder, claro. No es así, hay que salir a la calle y colaborar juntos para construir un mundo mejor. Cada uno tiene poder de cambiar su parcelita en el mundo; que no te pueda la pereza para hacerlo.

Y desde aquí quería agradecer a todos los voluntarios y voluntarias, con los que compartí esta actividad, las ganas que pusieron. La iniciativa, la ilusión y el empeño que demuestran con cada gesto. Sus ganas de ver otro mundo algún día. Además de agradecer a la Asociación de Familias Numerosas de Tres Cantos y a la ONG Cooperación Internacional, el haber hecho posible esta actividad. Y me gustaría invitar a todos los que estén leyendo esto a participar en este tipo de actividades. A ellos les dedicas un día y se lo cambias, a ti te cambian la visión del mundo para siempre.

 

Ignacio Abia Carrasco